martes, 8 de enero de 2008

Bienvenidos a Filmlandia









Filmlandia es nuestro país, nuestra isla.

Hay tres aspectos de Filmlandia que hacen que nuestro país sea diferente a cualquier otro país de la tierra: Los filmlandeses vestimos con papel film; los filmlandeses amamos el cuero sintético; los filmlandeses no sudamos, nunca. Nosotros estamos bastante orgullosos de estas tres máximas que nos caracterizan, salen en nuestra constitución, en nuestros billetes e incluso los filmlandeses más patriotas se las bordan en su ropa interior.

Que los filmlandeses vistamos con papel film no es ninguna moda pasajera, aquí el papel film es una cosa que nunca pasa de moda, un clásico. Los trajes de film son realmente bonitos y elegantes. Últimamente se ha puesto de moda colorear el film con diver magic, pero esto es una cosa un poco vulgar, como mezclar el vino bueno con gaseosa. Hay pocos sastres en nuestro país, ya que el film es muy difícil de tejer, pero los que hay son muy buenos y muy famosos. Algún día conoceréis a alguno de ellos.

A nosotros nos encanta el cuero sintético, pero no el cuero sintético que imita al cuero animal sino el cuero sintético que realmente sólo puede parecer cuero sintético. Prácticamente todos los lugares del país en los que uno puede sentarse están forrados de cuero sintético. Los asientos del metro, de los autobuses, de los bares, de las salas de espera, y sillones, sillas, taburetes, columpios… e incluso alguna tapa de retrete está forrada con cuero sintético, aunque eso se considera bastante excéntrico. Nos gusta el cuero sintético.

Y no sudamos porque no podemos, carecemos de glándulas sudoríparas. Nuestra religión da bastantes vueltas a este hecho y eso lo explicaremos algún día. Pero no sudamos. En serio. Nunca. No nos extirpamos las glándulas sudoríparas ni nada por el estilo, nacemos así.
Hace ya muchos años nació un grupo de extrema derecha, que tiranizó el país durante una década. Ellos para saludarse se besaban las axilas y gritaban cosas como ¡Viva la raza!, o ¡Sudar es de apestosos! Hace mucho de eso, ahora somos muy tolerantes con vosotros, los que sudáis, y ya casi nadie os llama apestosos. No tendría que haber hablado de esto ya que pertenece a la época más oscura de Filmlandia y ningún filmlandés está orgulloso de ello, pero es bueno que lo sepáis, es cultura general.

Es imposible hablar de la realidad actual de Filmlandia sin mencionar un hecho histórico que pasó en los ochenta y que ha trascendido enormemente desde entonces hasta nuestros días. En los 80 llegaron las sardinas a nuestra isla. A todos nos encantaban las sardinas, su forma, sus ojos y, sobretodo, su piel. Un conocido sastre imitó a las sardinas con un tejido innovador: las lentejuelas. No os podéis imaginar el éxito que tuvieron las lentejuelas, absolutamente todos los habitantes de la isla se hicieron coser lentejuelas sobre todos sus trajes de papel film. Todos. Las lentejuelas molaban extremadamente. Pero las lentejuelas hicieron que nuestra isla brillase muchísimo con la luz del Sol. Este fenómeno atrajo a muchos barcos de tierras cercanas. Nos convertimos en un gran faro sin saberlo.

Y eso hizo que nos descubrieran. Hasta entonces Filmlandia era una isla que sólo conocíamos los filmlandeses, nadie había llegado hasta aquí, aunque nosotros sí sabíamos que el resto del mundo existía, por motivos que diré algún día. El primer extranjero que llegó a Filmlandia preguntó si éramos sardinas parlantes, eso nos hizo mucha gracia, a todos. Y después fueron llegando poco a poco más extranjeros, gente muy maja. Y el turismo. Mucho turismo. Eso nos gustaba, al principio.

Pero pronto tuvo inconvenientes. Los extranjeros, como ya he dicho, sudáis. Y cuando os sentáis sobre un asiento de cuero sintético, sudáis más. Para vosotros no es problema, sudáis y punto, después os levantáis y os marcháis. Pero cuando un filmlandés se sienta allí mismo, se adhiere. El sudor, el cuero, el papel film y la piel crean una sustancia adherente que nos impide levantarnos de allí durante horas y horas. Es odioso. Cuando nos pasa, nos aguantamos, apretamos los puños y esperamos el tiempo que haga falta. No tenemos más remedio. Mientras estamos pegados no paramos de repetir: ‘Damn it!’ que es una voz inglesa que hemos adaptado a nuestra lengua y que nos gusta bastante utilizarla en estas ocasiones. El significado de ‘Damn it!’ es parecido al de recórcholis, pero con más mala leche.

El problema de la adherencia ha sido el gran problema de los últimos años en Filmlandia. Los extranjeros nos gustáis bastante y a vosotros os suelen encantar nuestros paisajes. Durante más de 20 años los filmlandeses nos hemos pegado a las superficies sin rechistar, y no os lo decíamos porque no queríamos que os marchaseis para siempre. Quien más quien menos se ha pegado alguna vez en el metro y no ha podido salir hasta después de 3 o 4 horas, pero nunca hemos querido castigar a los culpables. Es muy cruel castigaros por una cosa que no podéis evitar. Y somos muy conformistas.

En 2007 ganó nuestras elecciones el partido La Nueva Filmlandia, al poco tiempo convocó un referéndum para decidir si se tenían que tomar medidas con el problema de la adherencia. Ganó un ajustado sí.

Hemos vivido un 2007 lleno de campañas de sensibilización para los extranjeros. Una niña prodigio muy famosa en nuestro país compuso un rap que decía cosas como “si sudas avisa/no hay prisa/ pero no es de risa” que sonaba continuamente en el aeropuerto y prácticamente en todas partes. A los turistas les gustó mucho esa canción y la bailaban en nuestras discotecas, pero sin dejar de de sudar. Se necesitaban campañas más duras. Posteriormente, el gobierno diseñó unas simpáticas pegatinas que tenían escrito: “Peligro, recién sudado” y los turistas tenían que pegar en sus asientos después de sentarse. No tuvo mucho éxito. A la mayoría de los turistas les daba mucha vergüenza pegar esas pegatinas, y la verdad es que no les culpamos por ello.
A finales de año empezaron a surgir grupos de radicales que se manifestaban continuamente y pedían la expulsión de los extranjeros. Se creó un gran clima de conflicto, mucha violencia y el país dividido. Finalmente, justo empezar 2008 se tomó la medida definitiva.

El primer ministro cerró las fronteras a los extranjeros para que los filmlandeses nos podamos volver a sentar tranquilamente sobre nuestros asientos de cuero sintético. Esta medida ha sido muy polémica pero desde aquí creemos que totalmente necesaria y os pedimos perdón si os habéis sentido ofendidos, pero no teníamos más remedio. Perdón.

Pero no queremos un país totalmente aislado del mundo, así que hemos creado este espacio (http://filmlandia.blogspot.com ) para mantener el contacto con el resto de los países e informaros de la actualidad filmlandesa. Como si fuese nuestra embajada en internet. Esperemos que os guste. Aquí encontraréis, por lo general, videos sobre nuestro país y nuestra cultura, o películas y cortos de autores de culto filmlandeses que desean promocionar nuestro cine más allá de nuestras fronteras.

Aquí os esperamos




A parte de todo lo escrito anteriormente, FILMLANDIA es la primera productora de cine independiente de jóvenes independientes pero sin ingresos.

3 jóvenes, que un día nos presentaremos, hemos creado este espacio para exponer nuestras pequeñas, pero ambiciosas, creaciones. Generalmente colgaremos videos nuestros en los que salimos haciendo el imbécil de una manera que sólo nosotros sabemos hacerlo, o alguna cosa más seria quizás, ya se verá. Hartos de ver como crían los grupos de música en nuestro entorno, hemos ideado esto que es un poco como un grupo de música en el que nadie sabe tocar ningún instrumento. No esperamos tener mucho éxito, el suficiente como para llegar a Hollywood y tener la vida solucionada.

Aquí os esperamos.